miércoles, 1 de diciembre de 2010

Los libros de texto, ¿un material de ayuda o de desprofesionalización?

El pasado miércoles 24 de noviembre fuimos a una conferencia de Jaume Martínez Bonafé que hacía en nuestra universidad (UJI) sobre “Los libros de texto a examen”.
 A partir de esta interesante conferencia, con ayuda del debate que hicimos posteriormente en clase y la lectura de dos de las entradas del blog de nuestro profesor Jordi Adell (“El futuro de los libros de texto” y “Carta a los editores de libros de texto”) he podido crear esta nueva entrada de mi blog, en la que figuran ideas y reacciones personales que han surgido en mi interior después de toda la información recibida sobre el tema (el cual es muy importante en la profesión docente).
Jaume Martínez Bonafé analiza el libro de texto escolar e investiga sobre la forma de trabajar en el aula sin utilizarlo. Lleva años haciendo conferencias sobre el tema  sin renovar el discurso, algo muy preocupante, ya que aunque hayan pasado muchos años de la primera vez que habló sobre este tema esta problemática sigue siendo muy actual.
El objetivo de Jaume es convencernos de la “jubilación” del libro de texto y mostrarnos las verdaderas características que se encierran detrás del simple recurso y material de aula al que todos estamos, por desgracia, muy acostumbrados:
·         El libro de texto, es ante todo un artefacto cultural e histórico, en el cual se encierran múltiples manifestaciones de posturas ideológicas.
·         Es además una práctica discursiva y una teoría pedagógica que concreta el currículum de nuestras aulas.
·         Marca y regula el trabajo de los docentes.
·         Y por supuesto, es un gran negocio en mano de las editoriales, las cuales obtienen una gran fortuna económica cada vez que empieza un nuevo curso escolar (alrededor de novecientos millones de euros).
Después de estas múltiples definiciones que marcan el concepto de libro de texto escolar hay que reflexionar también sobre lo que se esconde detrás de todas estas definiciones, una pedagogía escolástica, que nace de la iglesia, se desarrolla con la burguesía y se mantiene hasta ahora.
Sin percatarnos, este tipo de pedagogía intenta dar mucha más importancia de la que tiene al libro de texto, a través de las siguientes pretensiones:
·         Separar la vida y la experiencia del sujeto del conocimiento a construir ya que se considera mucho más importante aquello escrito que aquello vivido y que solo permanece en nuestra propia conciencia.
·         También separa la vida social del sujeto de la vida escolar, algo que es imposible de imaginar, ya que la escuela pertenece a la sociedad y esta influye de forma decisiva en la formación del sujeto, por lo que debería estar incluida en el currículum, y no solo aquello que unos cuantos consideran como lo más importante y como lo único que debe ser estudiado y estar incluido en los libros.
·         Y por último, hacer que el saber escolar tenga un código, unas pautas que se han de seguir, por lo que el libro de texto es imprescindible para marcar las pautas de aquello que hay que estudiar. 
La cultura tiene un carácter cerrado y estático gracias a este tipo de pedagogía, algo que debería ser todo lo contrario, por lo que es de urgente necesidad un cambio y una mejora de la calidad de la educación.
Pero ¿qué hacer para solucionar toda esta problemática alrededor del libro de texto y sus valores ocultos?
Jaume Martínez Bonafé, en la conferencia “Los libros de texto a examen” propone algunas iniciativas, contra la imposición de los libros de texto y la desprofesionalización de éste hacia el docente.
Los maestros y los alumnos/as deben vivir la pedagogía con tranquilidad, disfrutando construyendo sus conocimientos, no estando coaccionados con el tiempo justo, con pautas y un ritmo marcado por los libros de texto.
Se debe cambiar la mentalidad de los docentes y para ello hay que cambiar la herramienta de trabajo (el libro de texto) ya que con ella lo único que hace el profesor es aplicar, no controla los procesos, ni los medios, ni los productos. Los docentes deberían hacerse escuchar, elegir que enseñar, los temas y la organización del tiempo para cada uno de ellos, así como los recursos a utilizar, no estar encajonado en aquello que dice el libro de texto, separado de la propia experiencia y haciendo lo que otros le mandan de algún lugar situado mucho más arriba, pero fuera de contacto con los alumnos/as a los que va dirigido su “magnífico trabajo”. En sus manos se encuentra la educación.
Es muy importante que los docentes se vean apoyados por la comunidad, por los padres de los alumnos, por los propios alumnos, etc., aunque para muchos no es fácil ya que el libro de texto es una herramienta a la que hemos estado muy acostumbrados toda nuestra vida y que para la mayoría, desafortunadamente, ha conformado su manera de pensar.

Es de vital importancia que la educación se lleve a cabo por docentes bien formados como personas, que sepan mirarse a ellos mismos y mirar también el mundo al que pertenecen, que lleven a cabo programas innovadores y que sean capaces de vincular la teoría y la práctica, partiendo siempre de la experiencia y de la investigación previa de la escuela y de su alumnado.
Así mismo la educación debería estar regida por un currículum abierto a la investigación, que se fuera ampliando poco a poco con aquello que verdaderamente fuera merecedor de estudio y de interés para las nuevas generaciones de estudiantes.

Hay muchos más medios, a parte del libro de texto, más ricos y favorecedores para la educación, ahora, somos nosotros los que tenemos que elegir y no olvidar que las nuevas tecnologías nos pueden ayudar.

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